Hay veces en que la falta de motivación, no creer en lo que
estás haciendo, o simplemente el cansancio físico y mental, hace que aparezcan
las dudas de continuar sacrificando tiempo , esfuerzo y dedicación, a un
deporte que lo “único” que me aporta es superación personal y deportiva .
Después de nueve meses totalmente parado, a punto de
abandonar definitivamente éste mundillo, aparecieron Josué y su padre Bardy,
proponiéndome la presentación de la prueba que fabulosamente organizan,
Triatlón Valle de Buelna, así como un hueco en su equipo, incrédulo de todo
ello por varios motivos; ni soy un deportista de élite , ni tengo el nivel para
ayudar a los increíbles deportistas y ahora compañeros de equipo, a mejorar en
las clasificaciones generales.
Ya ha pasado un año, y cada día sigo aprendiendo de cada uno
de sus miembros , individualmente y aún más, como equipo. Aunque sin ser
partícipe directo de sus éxitos, me han involucrado en los para mi desconocidos
resultados , me han cedido medallas, me han aupado al podium, en un ejercicio
de humildad y compañerismo que hasta la fecha desconocía.
Tras quince años practicando éste duro pero apasionante
deporte , tengo el suficiente criterio para observar el espectacular , pero a
la vez lógico cambio que ha experimentado el Triatlón
El lado humano de las personas, siempre ha tenido en mi vida
un mayor peso que el lado deportivo, el
mérito de nuestro deporte es como un brazo alargado, que abarca desde el primer
clasificado, hasta el último. Cada cual tiene un objetivo, un propósito, pero
el esfuerzo es común a todos.
Hoy quiero agradecerles de forma personal que siga aquí de
nuevo, camino de mi sexto Triatlón Valle de Buelna y allá por Octubre, de mi
quinto Ironman en Barcelona.
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