La primera edición de una prueba que marcará un antes y un después, puede ser el espejo de una organización digna de cinco estrellas y de un público volcado con el triatlón, con su ciudad, con el deporte......
Esta prueba la elegí, renunciando al half Maresme-Barcelona que era Campeonato del Mundo de Policías y Bomberos, por diversos motivos: contar con la presencia de mi hijo y de la familia,y por la ilusión que inyectó en los conocidos, el gran triatleta Mikel Calahorra.
Mis objetivos , disfrutar de la prueba, me vacié dos semanas antes en Madrid y acumular un entreno largo y de calidad.
Una natación que rondó los 2.200m. y en la que el espectáculo se encontraba fuera del agua, con más de 30.000 personas arropándonos desde los dos márgenes de una recuperada ría.Un crono de 39´50¨de paseo placentero.
Preparado el cambio, una salida de transición llena de público, y un recorrido ciclista duro, que acompañado de un día caluroso y radiante , 28º c, vació lo poco que me quedaba y sufrí sólo para terminar. Un parcial de 3h. para los 90 km.que saben a gloria, porque desde la segunda subida al vivero , los calambres amenazaban con no dejarme terminar.
Un cambio relajado, las primeras zancadas, me recuerdan que las piernas no están para florituras, así que intento llevar un paso que no me castigue demasiado. En el km. 15 de la carrera, me empiezo a recuperar y a correr, acabando con un crono de 1h. 44´para la media maratón y entrando en meta de la mano de mi hijo.
No podría explicar lo que he sentido en muchos momentos, la gente animando continuamente, demostrando su apoyo y su cariño.
Al final, un crono de 5h. 26´, muy bueno para el día tan malo que pasé, y el puesto 220 de la general y el 55º de Veteranos 1 ( 40-50 ).
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